Christofle Mexico Polanco

Christofle México

Trarme S.A. de C.V.

Christofle México

La gran trayectoria de Christofle en nuestro país invitaba a que se iniciase esta nueva forma de comercialización, para ofrecer a los amantes del arte de la mesa, toda una amplia gama de artículos exclusivos para la mesa y la decoración.

El grupo mexicano promotor de la empresa Trarme, S. A. de C. V, afín al mundo de las artes decorativas, contactó con Christofle y le propuso un proyecto para comercializar sus productos, en estas boutiques especializadas.

Así, el primer “Pavillon Christofle” abrió sus puertas en la Ciudad de México, en marzo de 1993, en Galileo 55 en la zona de Polanco. Posteriormente en el mes de octubre de 1996 se inauguró el segundo Pavillon Christofle en la calle de Altavista 94, en San Ángel.

Poco después, en el año 2001, Christofle decidió que Trarme S. A. de C. V. fuera el Distribuidor exclusivo de la marca en México, para comercializar todos los productos de la misma mediante tiendas departamentales y otras tiendas seleccionadas.

CHRISTOFLE

Desde su fundación en 1830, la casa Christofle ha cubierto de elegancia y distinción las mesas de grandes Casas Reales como la del Rey Luis Felipe de Francia y sultanatos como el de Abdul Asís en Turquía, por mencionar algunas.

Así mismo, hoy en todo el mundo hay innumerables embajadas, restaurantes, empresas y ferrocarriles de lujo, así como hogares en los que se manifiesta el buen gusto y el saber vivir con los productos de esta exquisita Marca.

Hoy en día, Christofle está presente en 96 países, entre los cuales México cuenta con dos exclusivas boutiques.

Los orígenes

En 1830, Charles Christofle (1805- 1863) fundó la empresa Christofle. Descendiente de una familia de industriales especializados en el trabajo de los metales preciosos, Christofle tenía 15 años cuando entró como aprendiz en el negocio de su cuñado Hugues Calmette, un fabricante de “joyas de provincia”. En 1830, tomó las riendas de la empresa familiar e inscribió en 1832 su punzón o sello de maestro fabricante de joyas de oro en la Garantie de Paris. Con una visión sumamente precursora, centró el desarrollo de su negocio en la exportación particularmente a Sudamérica. Diez años más tarde, este hombre visionario dirigió una de las joyerías más importantes de su país.

El auge de la orfebrería

Con vistas a desarrollar su negocio, Charles Christofle le dió un nuevo rumbo a su empresa orientándola hacia la orfebrería. Adquirió patentes que le permitieron realizar a escala industrial los procesos de dorado y de plateado por electrólisis, hasta entonces llevados a cabo de forma artesanal. Sus punzones de maestro orfebre se inscribieron oficialmente en 1845, fecha en la que se creó la primera fábrica de “orfebrería plateada”. A finales del siglo XIX, la casa Christofle produjo objetos de metal plateado igual de hermosos y fastuosos que los objetos de plata maciza. “El Christofle” pasó a ser un nombre genérico para designar el metal plateado. Sinónimo del saber vivir al gusto francés, la marca Christofle se convirtió en una referencia tanto para la nobleza como para la burguesía.

Una fama internacional

El emperador Napoleón III, sucesor del rey Luis Felipe, encargó en 1851, todos los servicios de mesa oficiales del Imperio a Christofle. Los títulos de Orfebre del Rey y de Proveedor del Emperador hicieron acudir a la famosa Casa soberanos extranjeros como el Emperador de México o el Zar de Rusia. Charles Christofle conquistó así con éxito los más fastuosos mercados extranjeros como extranjeros: la Alemania del Káiser, el Imperio austrohúngaro y el Imperio otomano. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, Christofle se convirtió en el proveedor de ministerios, embajadas, parlamentos de todo el mundo, así como de la hostelería de lujo y de empresas marítimas y ferroviarias, tanto francesas como extranjeras. Hoy en día, la marca que sigue satisfaciendo prestigiosos encargos, es también proveedora del Palacio del Eliseo en París. Como todas las grandes marcas de lujo célebres, ha sabido conservar su fama internacional, abriéndose a otros mercados.

UNA INCOMPARABLE MAESTRÍA

Christofle, una marca asociada al lujo y la elegancia gracias a la plata, fundamentalmente su materia prima, ha ido revolucionando con los años el estilo y las técnicas, los métodos de producción y de difusión de la orfebrería y de las artes decorativas. Christofle se distingue, entre otras cosas, por haber creado el proceso de galvanoplastia para uso industrial. Esta técnica revolucionaria permite reproducir un objeto cualquiera de forma totalmente idéntica tantas veces como se desee, a partir de un molde de caucho. Para ello se deposita un metal mediante electrólisis en el moldeado del objeto que ha adquirido propiedades conductoras. Esta mejora de las técnicas de dorado y de plateado, permitió a Christofle no sólo producir en serie fabulosos objetos de plata, sino también realizar encargos de decorados monumentales. Esta técnica le abrió las puertas de nuevos proyectos como la decoración del coche del tren pontificio del papa Pío IX (1858), o la realización de las estatuas del tejado de la Ópera de París (1868), o de la iglesia Notre- Dame de la Garde de Marsella (1869), la galvanoplastia más grande del mundo. En los albores del siglo XXI, Christofle perpetúa su incomparable maestría, proporcionando a sus productos un altísimo nivel de calidad: “Sólo una calidad: la mejor”, diríamos retomando el lema de su fundador Charles Christofle.

PIEZAS ÚNICAS Y ALTA ORFEBRERÍA

Christofle perpetúa, a la manera de la Alta Costura, la tradición de la Alta Orfebrería. En el marco de esta actividad vuelve a fabricar selectas piezas que forman parte del patrimonio histórico de la Casa, pero ante todo crea objetos únicos o a medida cuya realización supone un desafío técnico y estético. Los talleres de Alta Orfebrería que alberga desde 2006 el centro de producción de Christofle, en Yainville en Normandía, siguen utilizando un proceso de fabricación totalmente manual, con técnicas tradicionales (torneado-repujado, aplanado, cincelado, grabado, etc.). Cada operación es larga y compleja y requiere numerosos años de aprendizaje y experiencia. Todas estas piezas exclusivas, de serie limitada y/o numeradas, son auténticas obras de arte que, por su carácter único, son sumamente apreciadas por los coleccionistas de todo el mundo.

CHRISTOFLE Y LOS DISEÑADORES

Más allá de su producción exclusiva, Christofle sigue siendo ante todo fiel al espíritu de sus fundadores amantes de lo moderno y lo innovador. Christofle, una marca profundamente precursora, siempre ha unido su nombre al de las grandes corrientes creativas y a famosos artistas como Man Ray o Jean Cocteau, a arquitectos vanguardistas como Gio Ponti, a orfebres modernistas como Lino Sabattini y Christian Fjerdingstad y por último, a diseñadores actuales como Martin Szekely, Andrée Putman y más recientemente Richard Hutten y Ora- Ïto. Christofle sigue a lo largo de los años, distinguiéndose por esa genialidad añadida que imprime a todas sus colecciones.

CHRISTOFLE EN LA ACTUALIDAD

Christofle, considerada durante mucho tiempo el mayor especialista de los servicios de mesa de calidad superior, es hoy en día una marca de lujo que se expresa prioritariamente a través de la plata, su materia prima primordial. Con una marcada presencia en los mercados de los servicios de mesa, la decoración, los accesorios y la joyería, Christofle ofrece constantemente líneas de productos que unen las nuevas tendencias y la calidad del trabajo del orfebre. La célebre Casa, inspirada en su historia, renueva con estilo el arte del saber vivir bien y el gusto por lo hermoso, signos desde siempre, de su absoluta elegancia. Christofle es una marca con un rico pasado que hoy nos presenta a través de colecciones históricas, testimonios vivos de un maravilloso legado que conserva sus códigos y sus emblemas más elegantes. Pero no sólo eso, su colaboración con los más brillantes diseñadores actuales recuerda la pasión de la marca por las creaciones vanguardistas y su deseo permanente de infundir a sus colecciones el espíritu de la época y su visión del diseño. A través de valores fundamentales como la creación, la calidad y la elegancia, un auténtico arte del saber vivir se expresa en el concepto de Silver Spirit, con líneas que trascienden las modas y cuyo reflejo pone de manifiesto la profundidad, la nobleza y la sensualidad de la materia. El reflejo de una elegancia muy especial.

KNOW HOW

MOOD

PARIS LOVES CHRISTOFLE